Seguramente, como yo, en los últimos años escuchaste hablar mucho de Biotecnología. Y tal vez, también como yo, tengas apenas una idea vaga sobre qué es exactamente.
Ayer, durante la primera jornada del World Business Forum, tuve la oportunidad de escuchar a varias de las personas que más saben sobre este tema y para mí fue una revelación. Así que ahora quiero compartir con ustedes dos posts sobre esto.
En la primera de las charlas que vi ayer en el WBF, Estanislao Bachrach dio un buen pantallazo sobre el tema como para empezar a sumergirnos en este mundo.
Este primer post es introductorio para los que quieran saber de qué se trata la Biotecnología. Si ya sabés del tema, podés salteártelo. El segundo se va a concentrar en la charla de Juan Enríquez y en el impacto que ésta está teniendo sobre nuestras vidas.
Empecemos por una definición: La biotecnología es el uso de organismos vivos para crear o modificar productos. Esto es, fabricar algo pero en vez de hacerlo en una fábrica hacerlo en el interior de una célula o del organismo de un ser vivo.
En definitiva la naturaleza lleva millones de años fabricando cosas. Desde la síntesis de sustancias químicas como la insulina, hasta la gestación de cada una de las partes que componen un ser vivo (piel, hígados, ojos, etc.). Por lo tanto, de lo que se trata es de entender los mecanismos por los cuales ocurren esas «producciones» y buscar la manera de usar o hasta modificar esos procesos para alcanzar los fines que buscamos.
Como a nivel molecular e intracelular la biología es muy similar en todas las especies, es posible tomar un gen de una especie e introducirlo en el ADN de otra. Esto permite «reprogramar» las células de la primera, introduciendo fragmentos de ADN provenientes de la segunda. Los organismos genéticamente modificados de este modo se conocen como transgénicos.
A nivel de sus aplicaciones, la biotecnología tiene tres grandes ramas, designadas con colores.
La biotecnología verde reúne a todas las aplicaciones que tienen que ver con los usos para la agricultura y es quizá la más difundida en América Latina. En esa misma charla, Gustavo Grobocopatel dio varios ejemplos de las cosas que se vienen haciendo a través de Bioceres, una de las principales compañías argentina de biotecnología. Algunos de ellos son:
– la modificación de plantas como el maíz o la soja para resistir plagas o pesticidas.
– la búsqueda del uso de bacterias para capturar el Nitrógeno del aire o el Fósforo de la tierra reduciendo la necesidad de usar fertilizantes.
– la incorporación de un gen proveniente de un alga marina que vive a gran profunidad y fotosintetiza casi en la oscuridad para aumentar el poder de captación de sol de los cultivos.
Una primera ola de la biotecnología buscaba mejorar los productos desde el punto de vista del productor. Los avances más recientes apuntan más a hacer los productos más atractivos para quien los consume: desarrollar alimentos que tardan más en pudrirse, que son más sabrosos o que pueden darnos más nutrientes.
La biotecnología roja reúne a todas las aplicaciones para la salud. En abierta competencia con la industria farmacéutica tradicional, lo que aquí se persigue es curar, no ya con drogas sintetizadas en un laboratorio sino con sustancias producidas por procesos biológicos a nivel celular o por organismos vivos como bacterias.
De acuerdo a Estanislao, hoy en día más del 50% de los nuevos medicamentos que se aprueban en Estados Unidos por la FDA son de origen biotecnológico. Los ejemplos van desde la obtención de vacunas o antibióticos hasta la obtención por cultivo de tejidos para reemplazar los dañados.
En el horizonte, la farmacogenómica promete para un futuro cercano tratamientos individuales para las enfermedades, «a la medida de nuestro genoma».
Por último, la biotecnología blanca agrupa a todos los usos para procesos industriales, incluyendo la obtención de sustancias a partir de organismos vivos o el uso de ciertas enzimas biológicas como catalizadores de procesos de fabricación. Una de las aplicaciones más difundidas es la búsqueda de obtener bioplásticos que reemplacen al plástico tradicional por un producto que no requiera del petróleo y sea biodegradable.
Hasta acá la introducción. En el próximo post me meto con el contenido de la charla de Juan Enríquez, que habló sobre las fronteras del conocimiento biotecnológico y su impacto en nuestras vidas.



