Las personas lindas reciben menos años de cárcel (¡ No es un chiste!)
Por el mismo delito, algunos acusados recibían condenas hasta 22 meses más cortas. ¿La razón? Los investigadores descubrieron que quienes eran percibidos como más atractivos obtenían sentencias más leves. No se trataba de mala fe; los jueces buscaban ser justos. El problema es que los prejuicios operan de forma invisible. Cuando confundimos la intuición con un simple pálpito, terminamos juzgando erróneamente. Pensar mejor también implica cuestionar nuestras primeras impresiones.