En términos de maldad, los seres humanos no hemos inventado nada. Todas las peores conductas que tiene nuestra especie fueron ya inventadas y perfeccionadas por alguna especie animal.
Todos los 29 de abril se celebra el Día del Animal. Así que hoy, en una celebración atrasada, quiero compartir con ustedes un post sobre animales.
Ya dije alguna vez que uno de mis libros favoritos es «The Selfish Gene» de Richard Dawkins. En él, Dawkins, que es zoólogo, ilustra su libro con montones de ejemplos de (mala) conducta animal. Entre ellos, muchos muestran un nivel de «maldad» que empequeñece las peores cosas que hacemos los humanos.
Aquí comparto con ustedes mi top 10 de maldades animales (con algún hongo, virus y bacteria intercalado por ahí como bonus):
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Puesto número 10:

Empezamos con algo «light»… La gran mayoría de los pájaros tienen el instinto de proteger a los pichones en su nido. Los cucús aprendieron a aprovechar ese instinto y en vez de construir un nido propio ponen sus huevos en nidos de otras especies para evitarse el esfuerzo de criarlos y que sea hecho por otros. Algunas especies aprendieron a reconocer sus propios huevos por su apariencia exterior. ¿Cuál fue la respuesta de los cucús? Lograr que la cáscara de sus huevos imite la de la especie engañada.
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Puesto número 9:
Cuando los pinguinos emperadores de la Antártida tienen que saltar al mar desde el hielo por primera vez, es imperativo saber si hay focas esperando para comérselos. Todos se paran frente a la orilla y esperan porque ninguno quiere ser el primero. ¿La solución? En ocasiones algunos empujan a otros para intentar que caigan al agua y sacarse la duda.
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Bonus sobre hongos maléficos 1:
Los escarabajos de la harina empiezan su vida como larvas. Se mantienen en este estado mientras segregan una hormona específica. Tan pronto esta desaparece, la larva se transforma en un individuo adulto. Una especie de hongo parásito llamado Nosema logró sintetizar un químico muy similar a esta hormona. De este modo, infecta las larvas y les impide salir de ese estado. Las larvas siguen creciendo hasta alcanzar a veces el doble del tamaño de un adulto, un banquete para las Nosema.
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Puesto número 8:
Para evitar que las hembras con las que se juntan tengan crías de otro macho, los ratones macho pueden secretar un químico que hace que las hembras embarazadas aborten espontaneamente si el olor no es el mismo del ratón que las fecundó (o sea, si el hijo es de otro).
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Puesto número 7:
Y ya que estamos con la infidelidad, podemos hablar de los elefantes marinos, que viven en harenes en los que un solo macho tiene decenas de hembras, mientras la mayoría de los otros machos no tienen ninguna. El macho debe defender constantemente su harén de los intentos de los otros por ocupar su lugar. Si una hembra copula con otro macho, el dueño del harén la golpea salvajemente. Podemos considerarlos inventores de la violencia de género.
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Puesto número 6:
Tampoco la esclavitud es un invento humano. Hay especies de hormigas que toman esclavos. Las obreras de la especie esclavista no hacen ningún trabajo o son muy malas en hacerlo. Lo que hacen bien es atacar colonias de otras especies de hormigas, matar a las obreras y robar los huevos, para que las crías nazcan en su nido. Al nacer, estas no saben que son esclavas e instintivamente hacen todo el trabajo en la colonia adoptiva.
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Puesto número 5:
Siguiendo con las hormigas, a ellas también les corresponde el crédito por la invención del magnicidio. En ciertas especies, una hormiga reina entra al nido de una colonia, encuentra a la reina y le corta la cabeza, tomando su lugar. Pero el caso más extremo es la Monomorium santschii, donde la reina intrusa ni siquiera necesita hacer el trabajo sucio. Apenas entra, secreta una sustancia que hace que las obreras de esa colonia maten ellas mismas a su propia reina y comiencen a trabajar para la nueva (cualquier semejanza con la política argentina es mera coincidencia!).
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Bonus sobre bacterias y virus 1:
Los virus y bacterias no son animales. Pero a su manera también inventaron sus maldades. Uno tiende a pensar que los síntomas que nos provocan las enfermedades son apenas efectos molestos del ataque viral o bacteriano. Sin embargo, lo que estos hacen es manipularnos para que los ayudemos a extenderse de una persona a otra. La mayoría de los efectos que producen son cosas como estornudos, tos, vómitos o diarrea. En todos los casos, el cuerpo de la persona infectada expulsa un fluido en el que viajan virus o bacterias buscando infectar a su próxima víctima. En un caso extremo, el virus de la rabia, que se contagia por la saliva de los perros al morder, hace que los perros produzcan mucha más saliva de lo normal y que incluso perros normalmente pacíficos muerdan al primero que se cruce.
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Puesto número 4
Cuando las mantis copulan, el macho se sube por detrás de la hembra. Apenas tiene la chance, ella le arranca la cabeza de una mordida. Aún así, el cuerpo descabezado del macho sigue copulando. Se cree que al arrancarle la cabeza le quita ciertos centros nerviosos inhibitorios, mejorando su performance sexual. Cuando la cópula termina, la hembra se come todo lo que queda.
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Puesto número 3:
Las gaviotas con cabeza negra viven en grandes colonias, donde forman nidos individuales a unos pocos metros unos de otros. En ocasiones, cuando una de ellas sale a pescar para alimentarse, otra aprovecha el momento, se acerca a su nido y devora uno de los pichones entero, para alimentarse y evitar a su vez dejar su nido desprotegido.
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Bonus sobre hongos maléficos 2:
En una versión más extrema al bonus fúngico anterior, los cangrejos son parasitados por una especie de hongo llamada Sacculina. Esta desarrolla un sistema de «raíces» dentro del cuerpo del cangrejo y comienza a alimentarse de él. Lo primero que ataca son los testículos o los ovarios, castrandolo. Solo sobre el final ataca los órganos que el cangrejo necesita para mantenerse vivo, de modo de poder comer la mayor cantidad de tiempo posible antes de matarlo.
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Puesto número 2:
Los pájaros indicadores (honeyguides), igual que los cucús, también ponen un huevo en el nido de otra especie. Pero van un paso más allá. El indicador recién nacido tiene un pico con forma de gancho y, apenas salido del huevo y todavía ciego, usa su pico para asesinar a las crías de la especie engañada.
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Puesto número 1:
Finalmente tenemos un ganador!!! El primer lugar de este ranking es para el el cucú británico, que encontró una manera más impresionante aún que la del indicador de concentrar el amor de sus padres «adoptivos». Su período de incubación es tal que sus crías nacen un poco antes que los de la especie en cuyo nido ponen los huevos. Tan pronto como nace, ciega y mecánicamente, carga en su espalda todos los otros huevos y los arroja fuera del nido destruyéndolos, para obtener para sí toda la atención paternal.
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EDIT: El post originalmente solo proponía maravillarnos con la impresionante “inteligencia” con la que la selección natural ha dotado a la Naturaleza, generando a partir de conductas instintivas relaciones parasitarias, engaños y “abusos” entre especies de un increíble nivel de sofisticación y sutileza. Pero Nahuel en el comentario 18 abajo dotó al post de otro sentido mucho más profundo diciendo: «Entender lo animal de nuestros comportamientos nos permitirá razonar mejor sobre aquello que nos diferencia y que es deseable realzar desde el punto de vista moral y ético».
Este ranking está únicamente basada en lo que describe Dawkins en su libro, pero seguro hay muchos otros ejemplos de «maldad» animal (si saben alguno divertido pueden compartirlo en los comentarios!).
Reflexionando sobre la lista, impresiona ver que no hay ningún hay solo un mamífero, pese a que sabemos que los monos inventaron el robo de bancos y la prostitución. ((EDIT: Como también me hizo notar Nahuel en el comentario 18, los elefantes marinos son mamíferos! Oops!)
También sorprende cuán llena está de aves y de insectos. ¿Quién hubiera dicho que los bichos y los pajaritos eran los más turros del reino animal, eh?!





