Hoy es lunes y en un mundo lleno de incertidumbres hay solo dos cosas que son seguras: en este día el sol saldrá por el este y nacerá otra empresa más de venta de cuponeras con descuento.
En los últimos meses, a la luz del éxito en Estados Unidos de la empresa Groupon, decenas de emprendedores se lanzaron a la aventura de copiar ese modelo de negocio. El resultado: de un minuto para otro un negocio de viabilidad de largo plazo todavía dudosa se vio inundada por montones de empresas peleando por una torta del tamaño de un alfajor Jorgito.
En Argentina solamente ya están llegando a las 20 y mejor no pongo links a sus sitios porque Google penaliza por tener «broken links» y la abrumadora mayoría habrán desaparecido en unos pocos meses. 🙂
Lo que paso con este negocio no es en absoluto nuevo: el fenómeno de replicar hasta el cansancio un emprendimiento sencillo y con bajas barreras de entrada nos brindó las pistas de patinaje sobre hielo y las canchas de paddle de los ’80 o los «parripollos» y los locutorios de los ’90. Pero no había sucedido nunca en esta escala con un negocio online. Por eso, ahora tenemos el primer «parripollo de la internet».
Hace un par de semanas atrás di una charla en Rosario invitado por OSDE. En esa ocasión, le pedí a la audiencia que escogiera entre dos proyectos posibles cuál preferiría encarar:
– El primero es operacionalmente difícil, que requiere bastante capital y un buen número de gente trabajando para llevarlo adelante.
– El segundo es operacionalmente simple, se puede empezar con casi nada de dinero y pueden ejecutarlo tres pibes con una compu.
La abrumadora mayoría de los asistentes a la conferencia eligieron el segundo. Y a mi modo de ver ese es un gran error.
En el mundo de hoy, las barreras de entrada son más y más difíciles de encontrar. Son muy pocas las cosas que pueden protegerse realmente con una patente. Y casi todo lo que hagamos puede en teoría ser copiado.
¿Qué protección nos queda como emprendedores en un escenario así? Simplemente la complejidad. Hace un par de años atrás encontré en internet una frase que lo resume con mucho cinismo: “The reason why most people don’t recognize opportunity is because it often comes disguised as hard work.” (La razón por la que la mayoría de las personas no reconoce las oportunidades es porque frecuentemente aparecen disfrazadas de ‘trabajo duro’). 😉
Officenet es un buen ejemplo de esto. Por un lado, montones de personas habían visto la oportunidad antes que Andy y yo. Probablemente les pareció demasiado trabajoso y la dejaron pasar. Por otro, después de que empezamos y la empresa empezó a andar bien, algunos se animaron a intentar copiarnos y ninguno logró resultados cercanos a los de ON. ¿Teníamos nosotros una fórmula secreta incopiable? Parece que sí y era tan sencilla como trabajar muy duro. Y el de Officenet es un negocio suficientemente complejo como para que ese esfuerzo extra haga una gran diferencia.
Si Officenet creció como lo hizo fue en parte porque fuimos los primeros en animarnos a hacer ese negocio en serio, en parte porque nadie después trabajó tan duro como nosotros.
Volviendo al ejemplo de los clones de Groupon, la extrema competencia por una torta pequeña que generó la sobreoferta de empresas vendiendo cuponeras de descuento ha llevado a prácticas comerciales pésimas de varias de ellas que comprometen seriamente la viabilidad del negocio, incluso para los que llegaron primero y con un proyecto serio (como algunos amigos míos que están metidos en este baile).
Por eso, creo que los parripollos, sean reales o virtuales, dejan una importante enseñanza. Por más seductores que parezcan, hay que huir de los negocios fáciles, replicables con poca plata, poca cabeza y poco músculo.
Para cerrar con un poco de humor, ¿cuál es para ustedes el mejor negocio «fácil»? El que proponga el mejor se gana una cuponera para poder leer «Riesgo y Recompensa» con 78% de descuento… Ah! ¿Que el blog es gratis?… En fin…


