La alegría no es una emoción estúpida. La alegría no es una emoción estúpida. La alegría no es una emoción estúpida. La alegría no es una emoción estúpida. La alegría no es una emoción estúpida.La alegría no es una emoción estúpida.La alegría no es una emoción estúpida. La alegría no es una emoción estúpida. La alegría no es una emoción estúpida. La alegría no es una emoción estúpida. La alegría no es una emoción estúpida. La alegría no es una emoción estúpida. La alegría no es una emoción estúpida. La alegría no es una emoción estúpida. La alegría no es una emoción estúpida. La alegría no es una emoción estúpida. La alegría no es una emoción estúpida.
Tal vez estén pensando que me volví loco… Pero no es así. Es simplemente que tal vez, si lo repito suficientes veces, empiece a creerlo.
Tengo algunas cosas más para decir al respecto pero TEDx Buenos Aires se está devorando todo mi tiempo no laboral, así que mientras tanto los hago laburar un poco a los que quieran y los invito a que me ayuden (y se ayuden a ustedes mismos o a otros como yo) a encontrar maneras de convencernos de esto, más allá de seguir repitiéndolo como un «mantra».
La alegría no es una emoción estúpida. La alegría no es una emoción estúpida. La alegría no es una emoción estúpida. La alegría no es una emoción estúpida. La alegría no es una emoción estúpida.La alegría no es una emoción estúpida.La alegría no es una emoción estúpida. La alegría no es una emoción estúpida. La alegría no es una emoción estúpida. La alegría no es una emoción estúpida. La alegría no es una emoción estúpida. La alegría no es una emoción estúpida. La alegría no es una emoción estúpida. La alegría no es una emoción estúpida. La alegría no es una emoción estúpida. La alegría no es una emoción estúpida. La alegría no es una emoción estúpida.




