Hace unos días atrás, la marca de ropa Diesel lanzó una campaña de marketing a nivel mundial cuyo slogan es «Be Stupid» («Sé estúpido»). Tal vez caigo en la trampa de hacer exactamente lo que ellos querían que la gente haga al decir que la campaña me parece una estupidez total, pero aún así lo voy a hacer.
Lo hago porque creo que el contenido central de estas publicidades representa exactamente lo opuesto al mensaje más importante que quiero dar en Riesgo y Recompensa.
Pero antes de criticarla, primero les resumo brevemente cómo es la campaña.
El eje puede resumirse con algunos de sus slogans:
– Por un lado, «Smart has the brains, Stupid has the balls» (Es dífícil traducirlo sin ser redundante, pero sería algo así como: «El inteligente tiene la inteligencia, el estúpido tiene las pelotas». Y eso es ilustrado con toda una serie de fotos de personas tomando riesgos completamente imbéciles, como sacarse una foto a metros de un león.
– Otro es «Smart listens to the head, Stupid listens to the heart» («El inteligente escucha a su cabeza, el estúpido escucha a su corazón»). Este va ilustrado con parejas mostrándose su amor en situaciones de alto riesgo innecesario, como una mujer subida encima de un hombre manejando una bicicleta o dos personas besándose desde dos autos en movimiento.
– Finalmente, otro dice «Smart has the plans, Stupid has the stories» («El inteligente tiene los planes, el estúpido tiene las historias»), donde se muestran escenas de infidelidad con una persona escondida de la vista de una pareja.
Personalmente me cuesta entender cómo esperan que sus consumidores se identifiquen con esa idea del peligro innecesario y el riesgo imbécil. Tal vez sólo quieran quedarse con el nicho de los fanáticos de «Jackass» o «Scarred».
Diesel arranca su catálogo con la siguiente frase: «Stupid is the relentless pursuit of a regret-free life» («La estupidez es la incansable búsqueda de una vida sin arrepentimientos». Si no fuera porque pretende ser una definición de «Estúpido», esa es una frase que me encanta y define muy bien qué significa arriesgar y salir de la zona de comfort. Pero no hay nada que requiera más inteligencia, escuchar a la cabeza y planificar que decidir cuándo es el momento y cuál la manera correcta de arriesgar. Estoy seguro que, si las escenas que muestran los avisos fueran reales, la mayoría de los protagonistas terminarían totalmente arrepentidos de haberse subido a la bicicleta, haberse dado el beso de auto a auto, haberse acercado sin precauciones a un león o haber sido descuidados y descubiertos en una infidelidad.
Más adelante, el catálogo dice: «To be stupid is to be brave. When you risk something, that’s stupid. It’s not smart to take risks. It’s stupid. (…) The stupid aren’t afraid to fail. Why? BECAUSE THEY’RE STUPID» («Ser estúpido es ser valiente. Cuando arriesgás algo, eso es estúpido. No es inteligente tomar riesgos. (…) El estúpido no tiene miedo a fracasar. ¿Por qué? Porque es estúpido». En esta parte, Diesel da vuelta todo. Ser estúpido NO es lo mismo que ser valiente. Eso es devaluar la valentía. No es meritorio ni bueno arriesgar cuando no hay conciencia del peligro.
Tener pelotas no es patrimonio exclusivo de los irracionales y los imbéciles. Arriesgar no es estúpido. Tomar riesgos es inteligente. Hacerlo con conciencia del riesgo, planificada e inteligentemente es para mí la definición de valentía.
Pero me voy a robar la frase que me encantó. Salir de la zona de comfort en una «incansable búsqueda de una vida sin arrepentimientos» es lo más inteligente, valiente y desafiante que podemos hacer con nuestras vidas.
Diesel, te perdiste un cliente. Y tal vez varios millones más.



