La semana pasada dediqué un día entero a pasarlo en «el paraíso»: gracias a la ayuda de Luciano Tourn pude recorrer casi todas las áreas del legendario Media Lab de MIT, guiados por el profesor Joost Bonsen.
¡La experiencia fue absolutamente increíble, tan así que no sé bien cómo compartirla en palabras en el blog!
Pero mientras busco la manera, quiero contarles otra cosa: la historia de una persona extraordinaria que conocí hace unos años y me resultó profundamente inspiradora.
Recorriendo el Media Lab, uno de los laboratorios que vimos es el de Biomechatronics del profesor Hugh Herr, que se especializa en el desarrollo de una nueva generación de prótesis bio-híbridas «inteligentes», capaces de mejorar la vida de personas amputadas y discapacitadas. Su trabajo también es un primer paso en la dirección de las ideas de Ray Kurzweil de avanzar en la unión de seres biológicos y máquinas, dado que sus prótesis pueden incluso darle a alguien sano más de lo que le brindan sus extremidades «naturales». En 1982, escalando una montaña, Hugh fue sorprendido por una tormenta, estuvo tres días hasta ser rescatado y perdió sus dos piernas de la rodilla para abajo a causa de congelamiento.
Pero, aún cuando él es también una persona extraordinaria, no es sólo de Hugh que quiero hablarles hoy.
Él me hizo acordar de otra persona, que conocí hace unos años cuando vino a dar una charla a un evento de Staples. El presentador anunció al orador diciendo que él era un gran paracaidista acrobático, gran esquiador y corredor de maratones. Pero sobre todas las cosas, es una de las 200 personas en todo el mundo en haber escalado los «Seven Summits», los picos más altos de cada uno de los siete continentes (incluyendo, por supuesto, el Monte Everest y el Aconcagua).
Lleno de admiración y ansioso por escucharlo, vi entrar a Eric Weihenmayer, el autor de semejantes proezas atléticas. Ahí supe que el presentador había omitido compartir un dato. Eric es completamente ciego.
Por causa de una enfermedad degenerativa, él perdió completamente la vista a la edad de 13 años. Y fue precisamente después de ese hito difícil en su vida que decidió comenzar a escalar.
Escucharlo hablar fue una experiencia muy difícil de compartir. Fue a la vez apasionante, conmovedor e inspirador. Especialmente contando su ascenso al Everest, donde participó de un equipo de personas videntes y en el que no aceptó concesión alguna como resultado de su discapacidad. Cargó sus propios equipos, armó y desarmó sus tiendas, puso su vida en manos de sus compañeros y aceptó las de los demás en las suyas. Esta expedición quedó inmortalizada en un documental que puede verse completo acá (en inglés). También leerlo en su autobiografía «Tocando la cima del mundo».
El momento que yo más recuerdo de la charla de Eric es un video que mostró, donde junto a otras dos personas discapacitadas subían una formación rocosa tremendamente empinada. Mi reacción visceral, casi irrefrenable, mientras miraba era gritar calladamente: «Bajate de ahí!!!». Me contuve pero la sensación de verlo escalando es indescriptible.
Tal vez se estén preguntando qué diablos tiene que ver mi visita al Media Lab y Hugh Herr en todo esto… Bueno, cuando después de la visita fui a releer sobre Eric, ¡me llevé una gran sorpresa! En ese video increíble, Eric Weihenmayer escalaba ese pico junto a Mark Wellman, un amigo parapléjico, y a… Hugh Herr!
Así que les recomiendo ver el video de 2 minutos acá. Especialmente el tramo que comienza después del 1:30 en que se ve a Hugh y Eric en el tramo final hacia la cima.
Y si se están preguntando también cómo se esquía siendo ciego, pueden ver otros videos de Eric.
Podría cerrar acá con una larga reflexión acerca de cómo la adversidad puede derrumbar a ciertas personas y sacar lo mejor de otras, pero sería medio redundante, ¿no? Y cualquier similitud con el post sobre Bea Pellizzari es pura coincidencia.



