Si prendés la tele para ver cómo va a estar el clima y en un canal te anuncian un temporal descomunal, y en el canal de al lado sol pleno y calor agobiante, ¿con qué salís de tu casa? Esa es exactamente la situación en la que estamos con la IA y el trabajo. Los expertos más escuchados del planeta, los mismos que diseñan esta tecnología, están divididos entre "viene un desempleo del 99%" y "vamos a una era en la que casi nadie va a tener que trabajar". No exagero. Ninguno de los dos está afuera de la pelea.
Le mandé una encuesta a la audiencia de Futuro en Construcción para ver qué está pensando la gente real frente a este lío. Respondieron más de 4.700 personas. Lo que encontré no se parece a lo que escucho en ninguno de los dos bandos.
Lo más importante
9 de cada 10 creen que la IA va a cambiar su trabajo. Solo 1 de cada 3 sabe usarla bien.
Casi 4 de cada 10 personas que creen que todo va a cambiar también se declaran difíciles de reemplazar.
Más de 8 de cada 10 no conocen a una sola persona que haya perdido el trabajo por efecto de la IA.
Todo va a cambiar. Y casi nadie se preparó.
Empiezo por el dato que más me llamó la atención. 9 de cada 10 personas creen que la IA va a cambiar su manera de trabajar en los próximos cinco años. Nueve. De cada diez. Pero cuando les pregunté cuánta experiencia tienen usando herramientas de IA, solo 1 de cada 3 se anima a decir que sabe usarla bien.
9 vs 3
de cada 10 cree que viene el cambio, pero sabe usar la herramienta
La gente cree que viene una tormenta. Y casi nadie está buscando el paraguas.
Y el miedo, cuando fui a mirarlo de cerca, tampoco es el que uno se imagina. Cuando pregunté qué aspecto del futuro laboral preocupa más, la respuesta ganadora no fue "que desaparezcan los trabajos". Fue "que cambie todo demasiado rápido y no poder seguir el ritmo". Casi 6 de cada 10 marcaron esa opción. La de los trabajos que desaparecen quedó diez puntos por debajo. Dicho de otra manera: no es tanto el miedo a quedarse sin empleo. Es el miedo a quedarse sin aire.
A todos menos a mí
Acá es donde se pone interesante. Si 9 de cada 10 creen que su trabajo va a cambiar mucho, uno diría que la mayoría también cree que su puesto corre peligro. Lógico, ¿no? Bueno: no.
Entre los que creen que la IA va a cambiar MUCHO su trabajo…
Se cree difícil de reemplazar
37%
Dice que todo va a cambiar, pero que a ellos la ola los va a esquivar.
Se cree fácil de reemplazar
38%
Asume que lo que le va a pasar al otro también le puede pasar a uno.
No sabe / no lo pensó
25%
Está ahí parado mirando el cielo.
Casi 4 de cada 10 personas que creen que todo va a cambiar en su trabajo se declaran, al mismo tiempo, difíciles de reemplazar. Es un clásico de la psicología humana. Lo que le pasa al otro es estadística. Lo que me pasa a mí es excepción. Creemos que la catástrofe está cerca, pero dibujada alrededor del vecino. A nosotros, por algún motivo, nos va a salvar algo: la experiencia, la empatía, el criterio, la intuición, el valor humano que ninguna máquina puede replicar.
Ojalá tengamos razón. Yo me incluyo en el grupo, eh. Pero los datos sugieren que probablemente nos estemos engañando al menos un poco.
No conozco a nadie
Otro hallazgo del mismo tamaño. Más de 8 de cada 10 personas (83%) no conocen a una sola persona que haya perdido el trabajo por efecto de la IA. Ni siquiera "unas pocas". Ninguna.
83%
no conoce a una sola persona que haya perdido el trabajo por IA
Lo más raro viene acá. Entre los que se declaran muy preocupados por el impacto de la IA en el mundo laboral, 7 de cada 10 tampoco conocen a nadie. La preocupación no viene de ver al vecino perder el trabajo. Viene de lo que leés en Twitter, de un titular del MIT, de una frase que pasó por tu TikTok mientras desayunabas.
Nos estamos preparando emocionalmente para algo que casi nadie está viendo todavía. Eso puede ser clarividencia. O puede ser una tormenta que solo existe en pantalla.
Los que ya se subieron a la moto
Hay un grupo que parece saber algo que los demás no. Los que más usan IA están claramente menos preocupados que los que nunca la tocaron.
% con alta preocupación por la IA en el trabajo
Nada de experiencia con IA
58%
Miran desde afuera y ven un monstruo.
Muy experimentados
41%
La usan todos los días y bajan varios cambios.
17 puntos de diferencia. No es un detalle. Y todavía más interesante: cuando pregunté qué habilidad les parece más importante entrenar en 2025, los expertos en IA no eligen "aprender a usar IA". Eso lo eligen los que recién empiezan. Los que ya están adentro eligen pensamiento crítico, y lo eligen por más del doble de margen.
El que ya se subió a la moto sabe que la herramienta dejó de ser el problema. El problema es decidir adónde ir con ella. Y darte cuenta cuando la máquina te está mandando al precipicio.
El espejo
Terminé preguntando algo que parece ingenuo pero no lo es: ¿qué característica humana creés que la IA jamás va a poder igualar? Las respuestas repiten una palabra con una frecuencia que asusta. Empatía. La escucha honesta. La mirada hacia el otro. La capacidad de amar a un hijo o a un padre.
Ojalá tengan razón. Pero la misma pregunta, respondida dentro de diez años, seguro va a ser distinta. Porque la conexión no necesita ser real para ser efectiva: lloramos cuando muere un personaje de una película aunque sepamos que es ficción.
Mirá, el futuro del trabajo no lo va a definir la IA. Lo vamos a definir nosotros con lo que hagamos en los próximos años. Si sentís que estás llegando tarde, tengo una buena noticia: alcanza con veinte minutos al martes a la mañana, abriendo una herramienta nueva y jugando sin presión. La moto ya está ahí, esperando. No subirse no es una postura ética ni una forma de autenticidad. Es quedarse parado mientras el resto arranca.