
Dos meses después de cumplir 25 años tomé una de las decisiones más importantes de mi vida: renuncié a mi trabajo en Procter and Gamble, donde estaba haciendo una buena carrera, para perseguir mi sueño de ser emprendedor. Inicié en ese momento un proceso que condujo, después de algunos meses, al nacimiento de Officenet, mi primer emprendimiento de negocios.
Mis dos años en P&G me habían dado cierto entrenamiento, pero mi falta de experiencia era innegable: nunca había tenido una sola persona reportando a mí. ¿Era ese el momento correcto en la vida para pegar el salto? Hoy quiero compartir algunas ideas con ustedes respecto de la edad ideal para iniciarse como emprendedor.
En un estudio publicado por la BBC diez días atrás, el fondo de inversión Bloomberg Beta analizó los perfiles de cientos de fundadores de startups para intentar identificar posibles emprendedores, antes mismo de que decidan emprender. El perfil resultante incluyó varias sorpresas:
– Por un lado, la mayoría eran mayores de 35 y casi 40% eran mayores de 40.
– Por otro, buena parte habían trabajado en relación de dependencia durante mucho tiempo en la misma empresa.
Esos resultados me sorprendieron y me llevaron a pensar cuál es el momento ideal de la vida para pegar el salto.
Indudablemente las primeras imágenes que vienen a la cabeza cuando uno piensa en los grandes emprendedores son las historias de los genios precoces: Steve Jobs, Bill Gates, Mark Zuckerberg y Michael Dell iniciaron varias de las compañías más emblemáticas del mundo entre los 18 y los 20 años. Sin embargo, por más impresionante que sea esa lista, es en realidad bastante corta. La idea de que un chico puede, desde su habitación en la universidad, construir una de las corporaciones más grandes del planeta, es tan seductora como improbable.
Tener éxito como emprendedor requiere una conjunción de factores:
– Capacidad de tomar riesgo: dejar la relación de dependencia para iniciar un proyecto propio implica, en la mayoría de los casos, un período prolongado de no tener ingresos, o al menos estar bastante por debajo del costo de oportunidad salarial. La manera ideal de sobrevivir a esa etapa es haber acumulado cierto ahorro y tener una estructura de gastos liviana y eso sucede especialmente entre los 23 y los 30, cuando uno tuvo tiempo de trabajar unos años y ahorrar pero todavía suele ser soltero y no tener hijos. Una vez que comienzan a llegar los chicos el nivel de gasto mensual aumenta de manera considerable y también el sentido de responsabilidad. A partir de ese momento la capacidad de tomar riesgo decrece sensiblemente. Al momento de dejar P&G mi gasto todavía era muy pequeño y no tenía hijos. Por eso, pese a que mi nivel de ahorro no era demasiado elevado, me alcanzaba para sostenerme por un par de años si lograba no aumentar mi nivel de vida.
– Energía: los primeros años de un startup son demoledores y no es raro trabajar los siete días de la semana en horarios muy extendidos. Como suele decirse, ser emprendedor no es un trabajo «full time». Es un trabajo «full life». A eso se suma, muchas veces, la necesidad de viajar mucho, dormir noches cortas en aviones, tolerar largas esperas de aeropuerto, salir a horas absurdas. Si bien hay mucha gente a los 40 que muestra un nivel de energía elevado, en mi experiencia personal mi resistencia a semejante ritmo se mantuvo pareja desde que comencé a los 25 pero comenzó a caer un poco a partir de los 35.
– Experiencia: para armar una empresa son necesarias montones de habilidades. Y conducirla si te va bien requiere de muchas más. Si la cosa funciona, la fase de «garage» deja lugar relativamente rápido a una etapa donde el desafío mayor es de management y estrategia. Para eso, toda la experiencia adquirida en trabajos previos, cometiendo los errores mientras otro te paga el sueldo, es invaluable. Mis dos años en P&G me ayudaron mucho, pero probablemente unos años más hubieran venido bien. La experiencia crece con el tiempo, de modo que los 28 a los 40 parece ser un buen rango para esta variable. Claramente Officenet salió adelante a pesar de nuestra inexperiencia, no gracias a ella.
– Capacidad de reclutar talento/financiamiento: Finalmente, emprender requiere también de la capacidad de convencer a otros de que te apoyen, ya sea aportando capital, sumandose como empleados o haciendo negocios con tu empresa. En el caso de Officenet necesitábamos un monto de inversión muy grande y haberlo conseguido a los 25 fue un «milagro». También fue difícil atraer talento top: la mayoría de las personas clave de nuestro equipo que reportaban a nosotros eran entre 5 y 10 años mayores. No es muy habitual que la gente acepte tener un jefe tanto menor. Por último, el aspecto más difícil suelen ser los acuerdos comerciales: nosotros necesitábamos que aceptaran vendernos y nos dieran crédito empresas grandes y conservadoras como Ledesma, Hewlett Packard y Bic. Preocupadas por nuestra excesiva juventud, varias de ellas ni siquiera nos daban reuniones. Si no hubiera sido por una apuesta fuerte de 3M, que nos apoyó a fondo, tal vez nos hubiera resultado imposible dar una oferta de productos competitiva en nuestro lanzamiento. Por la edad de los interlocutores, para mí el momento ideal en este punto comienza a los 30.
Conclusiónes:
1) Balanceando las cuatro variables, para mí la mejor franja está entre los 25 y los 35, y el punto ideal entre los 26 y los 32. En esa franja etaria estaban los fundadores de Google, HP, Sony, Nike, Fedex, Cisco, Visa, Amazon, Xerox, Ebay, Baidu y Oracle, entre otras. La lista es muuuucho más larga que la de los menores de 25. En esa edad se balancea bien en general no tener gastos grandes todavía, haber podido trabajar para adquirir experiencia y ahorros, estar con la energía al mango y haber alcanzado un cierto grado de madurez para ser percibido como un interlocutor válido al reclutar, buscar capital o cerrar acuerdos comerciales.
2) Si vas a salirte de ese rango, es mejor salirse por encima que por debajo. Haber pasado los 35 no es una «sentencia de muerte». Hay muchas empresas grandes cuyos fundadores estaban entre los 35 y los 45, incluyendo Ford, Gap, Coca Cola, Starbucks y Walmart.
3) Pasados los 45 no es imposible, pero la lista de ejemplos se acorta notablemente. General Electric, Adidas y Nestle son algunos casos. Bank of America e IBM, finalmente, muestran que aunque la chance sea menor, se puede incluso empezar después de los 60. Quizá la historia más linda sea la de Felix Brunatto, emprendedor Endeavor de Chile que fundó su fábrica de chocolates (muy exóticos!) a la joven edad de 71!
4) Si miramos los diez emprendedores en los cinco startups co-fundados por Quasar hasta ahora, el promedio de edad es 30.2. Siete tienen entre 26 y 30 pero dos son mayores de 40, lo que muestra que no hay que ser fundamentalista en esto. En los equipos que están en fase de armado hay varios treintañeros más y otr mayor de 40 (aparte de Andy y de mí!). Así que estamos bastante alineados con lo que dio el análisis teórico que hice… No está mal!



