Como anticipé elípticamente en este post, en unos pocos días estoy concretando un plan de hace muchos años. Me estoy yendo a estudiar a USA, más precisamente a Singularity University.
En las próximas 10 semanas en que estaré allá intentaré seguir con el blog como siempre, probablemente con bastante contenido acerca de lo que viva y aprenda durante el curso. Desde estar viviendo en un centro de la NASA hasta interactuar con muchas de las mayores eminencias científicas y emprendedores de Silicon Valley, todo promete ser inolvidable.
Mientras tanto, me queda del desafío de volver a las aulas como adulto, después de casi 20 años que pisé una por última vez. Tal vez sea porque siento bastante miedo y me saca en serio de la zona de confort, pero en los últimos días estuve pensando mucho cómo sería lidiar con los desafíos y rigores del estudio después de semejante hiato. Y ahí me acordé de una charla que dí hace mucho tiempo, en un evento de Iniciativa que se llamaba InfoCarreras cuyo título era precisamente «Cómo estudiar».
Revolviendo archivos remotos, logré encontrar mis notas de esa época. Y me llevé una sorpresa interesante.
A tanta distancia de mi propio contenido, lo leí como si lo hubiera preparado otra persona. La charla me pareció muy práctica y estaba llena de «tips» sobre metodología de estudio, apuntados a lograr al mismo tiempo aprender más y maximizar las chances de aprobar los exámenes.
Me impresionó que la mayoría de las cosas a la vez eran obvias y casi nadie las hacía (al menos no metódicamente). Enseguida pensé qué es increíble que durante un largo período de nuestras vidas dedicamos gran parte de nuestro tiempo a estudiar y sin embargo en ningún momento se nos enseña cómo hacerlo bien.
Luego pensé que cuando se es joven debe haber pocas actividades tan estigmatizadas como estudiar. Culturalmente, el que estudia es mal visto, pero después cuando crecemos todos lamentamos no haber sacado más provecho a las horas y horas que dedicamos a ello.
Y entonces se me ocurrió una locura… Si Adrián Paenza logró algo totalmente impensable, al rescatar a la más maltratada de las disciplinas, la matemática, del escarnio y volverla interesante a los ojos de muchísima gente, ¿no se podría hacer lo mismo con el estudio?
Si bien las notas de mi charla están lejos de ser un libro, estaría buenísimo que alguien escribiera un libro que enseñe a estudiar bien, enfocado en aprender y en aprobar, recuperando al estudio como una actividad atractiva y valiosa.
Sería una lucha desigual contra las hormonas, que dirigen en nuestra época de estudiantes casi toda nuestra atención hacia otros rumbos. Y sin embargo imaginar a montones de jóvenes descubriendo por qué y cómo estudiar leyendo un libro así sería algo fantástico y tendría un gran impacto a futuro.
¿Será posible? ¿O es una utopía?




