En el día de ayer, después de un parate bastante más largo de lo que hubiera querido, retomé mi hábito de destinar un día por mes a conocer una ONG y acercarme a una problemática hasta ese momento para mí desconocida. Esta vez le tocó el turno a la Compañía Social Equidad, fundada por María Eugenia Estenssoro y dirigida por Carolina Añino.
Quizá no haya nada más alejado a nuestro concepto de «basura» que una computadora. Y sin embargo, todos los años más de 600.000 computadoras son desechadas en Argentina solamente. Esto plantea dos problemas: por un lado, las partes que componen una computadora no son precisamente biodegradables. De hecho algunas partes son altamente contaminantes. Por otro, esas computadoras, que son obsoletas para las necesidades del usuario que las descarta, son potencialmente útiles para otros fines en las manos de la persona adecuada. Aún así, la gran mayoría termina en rellenos sanitarios.
Aquí es donde entra en acción Equidad.
En Equidad reciben donaciones de equipos obsoletos de personas y empresas. En su taller de Constitución en Buenos Aires los clasifican de acuerdo a los componentes que cada máquina trae y rearman con ellos equipos que funcionen (les recomiendo cliquear en la foto para verla mejor!).
Pero evitar que las computadoras se tiren es sólo el comienzo. El verdadero fin es reducir la brecha digital, que es reforzamiento de las condiciones de exclusión de los que menos tienen por su incapacidad de acceder a las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TIC). En un sentido estricto, tan revolucionaria y democratizadora del conocimiento como internet pudiera resultar, sin una intervención activa de organizaciones como Equidad termina contribuyendo a amplificar las diferencias más que a achicarlas.
El problema no es menor. Mientras que en Brasil en las escuelas existe una computadora cada 12 alumnos, en la Argentina ese número es de una cada 60. Para atacar este problema, Equidad luego dona las computadoras «recicladas» a escuelas carenciadas y organizaciones sociales en las que crea centros de alfabetización digital.
Como parte del proceso, también entrena a personas desempleadas para ser técnicos reparadores de PCs y brinda cursos de introducción a la computación e internet para personas de edad avanzada.Ayer era inevitable esbozar una sonrisa al ver a señoras muy mayores e imaginar la cara de alguien que llamara a un técnico reparador de PCs y recibiera a una abuelita. Pero en el fondo la sonrisa no es más que la prueba de que al formar a gente así se están derribando paredes y destruyendo estereotipos.
Finalmente, conectar a las escuelas, meter a internet dentro de las aulas, es un imperativo si queremos que nuestros adultos de mañana estén preparados para el mundo que viene y para lo que el país necesitará de ellos. Unos años atrás, en línea con este pensamiento, Martín Varsavsky donó un dólar por cada estudiante argentino (más de 11 millones de dólares) para conectar las escuelas del país. Así nació Educ.ar, que finalmente se convirtió en un portal de contenido y nunca terminó de cumplir el sueño de Martín al hacer su donación. Es más, el mal manejo de los fondos al momento de la devaluación de fines del 2001 licuó buena parte del aporte y contribuyó mucho al escepticismo que hoy Martín tiene respecto de nuestro país. ¡Cómo culparlo! Sin embargo, Martín no bajó los brazos respecto de ese tema.
En los dos posts recientes sobre Inseguridad la discusión giró mucho en la importancia central de mejorar la educación. La combinación de computadoras en las aulas que promueve Equidad con dar acceso a internet a las escuelas es una de las patas fundamentales para acercar la educación argentina a lo que necesitamos que sea.
Foto: Compañia Social Equidad
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