Un tiempo atrás escribí un post sobre las ideas de Aubrey de Grey, quien postula que vamos a extender la vida humana mucho más allá de los límites actuales, por ejemplo hasta los 1000 años.
Sepan disculpar la insistencia de seguir jugueteando por distintas vías con este tema, pero en este verano caliente es lo que más viene dando vueltas en mi cabeza. Tal vez sea porque al no creer en una vida eterna religiosa, no hay nada a lo que le tema tanto como a la muerte. Y de paso les doy tema para pensar mirando el infinito cuando se tomen unos días de vacaciones, si es que pueden hacerlo.
Hay gente que piensa la búsqueda de la inmortalidad desde un ángulo distinto al de de Grey. Ray Kurzweil (linkeo todo en este post a Wikipedia en inglés porque es mucho más completa la info pero en la columna izquierda pueden pasar a español) es un científico norteamericano muy prestigioso. En su libro «The singularity is near» él plantea el siguiente argumento:
- Dados los avances que se vienen realizando en entender el funcionamiento del cerebro, en un período de unos 10 a 20 años seremos capaces de decodificar el «software» del cerebro. De esa manera, cualquier computadora que tuviera el poder computacional de un cerebro «pensaría», exactamente de la misma manera que lo hacemos nosotros. Esto es, tendría sensibilidad, se ofendería, podría emocionarse o escribir poesía. Kurzweil habla también de esto en su libro «La era de las máquinas espirituales: cuando los ordenadores superen a la mente humana».
- Dada la ley de Moore que dice que el poder computacional se duplica cada 18 meses, en el mismo lapso seremos capaces de fabricar computadoras con una capacidad igual a la de un cerebro humano. Kurzweil predice que una computadora pasará el test de Turing (que define si algo es o no «inteligente» en el sentido humano) para el año 2029.
- Dieciocho meses después, una computadora tendrá dos veces la inteligencia de un hombre, 36 meses después el cuádruple y en un período de apenas unos pocos años las computadoras tendrán una inteligencia órdenes de magnitud superior a la nuestra. Cuando eso suceda, todo el proceso de avance científico, incluyendo el diseño de estas mismas computadoras hiperinteligentes, se acelerará enormemente. El límite para el avance de la ciencia hasta hoy ha sido siempre el ingenio humano. En ese momento ya no lo será.
Para ilustrar el impacto de algo así baste decir que un chimpancé difiere en inteligencia de un hombre en unos pocos grados. Sin embargo, un chimpancé sentado en una conversación entre humanos no tiene la menor posibilidad de entender qué diablos está pasando ni ser parte de manera alguna. Cuando las computadoras fueran tanto más inteligentes que nosotros, es muy posible que algo similar sucediera entre ellas y nosotros. - Kurzweil afirma que el avance se hará tan rápido que alrededor del año 2045 se producirá lo que él llama «la singularidad», un punto tras el cual es imposible saber hoy cómo evolucionarán las cosas.
- En paralelo, la nanotecnología y la robótica permitirán hacer modificaciones sobre nuestros cuerpos, de modo que gradualmente vayamos siendo más mecánicos y menos biológicos. Kurzweil, que es un optimista a ultranza, desecha los presagios apocalípticos estilo Terminator de que las máquinas dominarán el mundo postulando que en definitiva nos «fusionaremos» con ellas. Ya no será tan clara la frontera entre humano y máquina.
Muy simplificadamente narrado, ése es el otro camino hacia una vida infinita. No consiste en extender indefinidamente nuestra existencia biológica sino en directamente prescindir parcial o totalmente de la biología. En un punto, lo esencial de nosotros es intangible (llámese mente, alma, espíritu o como gusten) y es susceptible de ser «extraído» de nuestro cerebro y nuestro cuerpo y puesto a correr (como software) en cualquier otro soporte. De ese modo, de acuerdo a Kurzweil quienes llegaran con vida al año 2045 ya no morirán.

- Ray Kurzweil: Image via Wikipedia
Entre otras cosas que quedan para más adelante, están todas las cuestiones morales, prácticas, sociológicas, que se abren ante una eventual vida ilimitada. Si quieren ir pensando un poco en esas cuestiones, pueden ver este post que, a partir del cuento «El inmortal» de Jorge Luis Borges, escribió mi amigo y flamante blogger Gerry Garbulsky.
Y si les picó el bichito y les interesa mucho seguir pensando, pueden descargar gratis en español este libro llamado «La conquista científica de la muerte», editado por el Immortality Institute, que contiene artículos de muchos de los más grandes pensadores que se han metido con este tema, incluyendo a Kurzweil, Marvin Minsky y otros. La misión del Immortality Institute es «vencer la plaga de la muerte involuntaria». En el site de Ray Kurzweil también hay un montón de artículos interesantes. Finalmente, Stanford organizó un Singularity Summit y en este site hay muchos materiales.
Daría para escribir mucho más (y seguramente lo seguiré haciendo) pero paro acá. Estas ideas ya son suficientemente desestructurantes como para partirnos la cabeza y quedarse pensando todo Febrero.
Foto: TheAlieness GiselaGiardino²³
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